• Susan Pick

Atrévete: ¡rompe las reglas que no existen!

Updated: Jul 21, 2020


Atrévete: ¡rompe las reglas que no existen!

Vivimos en un mundo lleno de reglas... algunas explicitas, otras que no lo son y oootrassss que nomas nos imaginamos que existen. Las personas que hacen la diferencia en sus vidas y en las de los demás muchas veces hacen a un lado reglas al PINTAR FUERA DE LA RAYA... por ejemplo Henry Ford y Walt Disney.


Cada vez más y más tanto en nuestra vida personal como profesional, tenemos que aprender a escuchar nuestra voz interior y a dejar de imaginarnos que si hacemos X o Y cosa estaremos rompiendo una regla… y si sí la estamos rompiendo muchas veces hay que decir “… pues adelante”. Muchas de esas reglas ni siquiera existen, muchas nos las imaginamos, muchas las hemos creado nosotros mismos en nuestras cabecitas con base en expectativas que hemos creado a manera de autodefensa, o para cubrir miedos o sentimientos de culpa que tenemos. 


Otras reglas han sido creadas por con el fin de tener el poder o de controlar a otros y no tienen valor ni sentido en sí mismas. Así por ejemplo, Henry Ford se atrevió a romper la regla invisible/imaginaria que decía que las cosas habrían que fabricarse una por una y Walt Disney cambió el rumbo de la diversión cuando desafío la regla no escrita de que las películas de larga duración no serian del interés del público. Lo que hicieron fue dejar volar su imaginación y atreverse a pensar fuera de la caja.


Muchas reglas las hemos creado nosotros mismos en nuestras cabecitas con base en expectativas que hemos creado a manera de autodefensa, o para cubrir miedos o sentimientos de culpa que tenemos. 

Algo así me pasó en una ocasión en la que en un pueblo de 3,000 habitantes en las afueras de El Chico, Hidalgo las mujeres que a través de la ONG Yo quiero Yo puedo habíamos formado en un programa de educación, salud y productividad presentaron sus logros ante todo el pueblo. A los facilitadores del programa nos costó mucho trabajo que se animaran a presentar sus resultados ante los hombres. Ellas estaban convencidas que estarían rompiendo la regla no escrita de que “la mujer a su casa a barrer y el hombre a la escuela a aprender”.  Pues ohhhh sorpresa: los hombres fueron los más entusiasmados, uno tras otro aplaudía y echaba porras.


Ellos pidieron el micrófono. Uno habló: “Señores muchas gracias por haberle traído este programa Yo quiero Yo puedo a nuestra comunidad. Mi pregunta ahora es: ¿cuándo nos toca a nosotros los hombres? A nosotros también nos hace falta”. ¿Qué había pasado? Al haberse atrevido las mujeres a romper una regla no escrita: tomar el curso y luego otra: presentar los resultados en público, habían empezado una cadenita de auto darse permiso de romper reglas que ellas daban por entendido deberían existir y ser seguidas; se atrevieron a desobedecerlas para mejorarla calidad de sus vidas… a un grado tal que ahora los hombres pedían más de lo mismo… ellos también querían apoyo para cambiar las cosas.


Atrevámonos a pintar fuera de la raya y romper reglas, atrevámonos a desobedecer sabiamente y a dejar de obedecer ciegamente sin cuestionar si tiene sentido la regla, y si siquiera existe.




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