• Susan Pick

El mundo te está pidiendo que pienses diferente, ¿ya te atreviste a hacerlo?


El mundo te está pidiendo que pienses diferente, ¿ya te atreviste a hacerlo?

Estamos por cumplir cuatro meses de encierro; todo a nuestro alrededor pide a gritos que hagamos las cosas de un nuevo modo... ¿columpiarnos en otro columpio? Y tú: ¿insistes en que todo siga igual o ya empezaste a PINTAR FUERA DE LA RAYA?


Llevamos casi cuatro meses encerrados (aunque hay muuuchoooooosssss que aún no se encierran). En este tiempo un gran número de personas hemos pasado de la negación de la pandemia, a la aceptación, a la duda, al enojo, a la frustración, de regreso a la aceptación y de ahí una vez más a la negación y a toda una gama de sentimientos y emociones.


Esperaría que quienes están leyendo este post estemos en etapa básicamente de aceptación (con sube y bajas… pero al fin y al cabo de cuentas, de aceptación). Lograrlo no es fácil. Estamos en medio de una pandemia, de algo totalmente diferente a cualquier experiencia previa, a cualquier cosa que hemos vivido; vino súbitamente, totalmente inesperada, se presenta llena de

incertidumbre, con poca claridad (¿de dónde viene?, ¿adónde va?, ¿cuánto va a durar?, ¿qué me va a pasar?, ¿cómo me va a cambiar? ¿cómo va a cambiar mi vida? y ¿la de mis seres queridos?, ¿qué debo hacer?…).


Quienes tengamos la capacidad y la motivación para aceptar lo que está pasando y verlo como una oportunidad, vamos a salir bien librados de esto.

Hay mucho que no sabemos; y al mismo tiempo, hay mucho que podemos aprender de la historia y de la psicología. Sabes que ha habido pandemias a lo largo de toda la historia y que cada la mejor defensa ha sido justamente el encierro. Sabes también que como cualquier crisis, es una oportunidad para descubrir quiénes somos, cómo nos relacionamos, cómo reaprender nuestros

valores y motivaciones; cómo redefinir nuestras necesidades, darnos un clavado hacia adentro y ver qué queremos mantener y qué queremos cambiar en nuestra persona, nuestras relaciones de pareja, de amistad, como padres y madres y en el estudio y en el trabajo.


Quienes tengamos la capacidad y la motivación para aceptar lo que está pasando y verlo como una oportunidad, vamos a salir bien librados de esto.


Me pregunto qué va a pasar con aquellos que siguen columpiándose en el mismo columpio de siempre; colgados del mismo mecate, asomados por la misma terraza, pensando y aseverando lo mismo, valorando y haciendo lo mismo.


Me encontré con una persona que me pidió hacer una grabación exclusiva (¡“es que solo así lo van a escuchar… no les gusta ser del montón”, me dijo!) para las mamás del preescolar que ella dirige. Cuando le pregunté por qué no les enviaba uno de los que ya había yo grabado, su respuesta fue: “es que son un grupo muy exclusivo”. Me comprometí a hacer una grabación de apoyo al kínder a cambio de que dieran un pequeño donativo para apoyar a 150 familias de la Montaña de Guerrero que están viviendo hambrunas. Me prometió “hacer lo posible por enviarlo”. No sé cómo ella define “hacer lo posible”, pues ni un peso llegó. Me intrigaba. ¿Por qué? Le pregunté: ¡es que estas mamás están muy agobiadas planeando los menús diarios para sus maridos; solo comen gourmet”.


¿¿¿O sea????


El otro día una vecina me envió una revista de sociales dedicada a reportar acerca de las maneras en las que los ricos y famosos de México están pasando la cuarentena… ¿¿¿o sea???


O sea… no todos queremos o podemos aprender, reaprender, desdoblarnos, crecer, contribuir, cuestionar, crear, movernos, descubrirnos…


¿Tú?




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