• Susan Pick

¡Encuentra la armonía en tus relaciones!


¡Encuentra la armonía en tus relaciones!

Parece más fácil tratar de ganar una discusión y ver el problema en el otro que echarnos un clavado a nuestro interior para encontrar lo que nos une en lugar de lo que nos divide. ¿Qué te parece PINTAR FUERA DE LA RAYA buscando el “cómo sí” en lugar del “cómo no” para devolverle la armonía a una relación? ¿Te atreves?


Cuando un músico aprende a tocar una nueva composición en su marimba, por lo general no la toca bien la primera vez que trata. Necesita mucha práctica. A veces se centra en dominar solo una mano, luego la otra, y así poco a poco ir dominando ambas. El músico va sintiendo el sonido, va empatizando con cada acorde. Va viendo cómo integrar ambas manos. Una mano toca una parte hasta que encuentra el ritmo correcto y poco a poco va incorporando a la otra mano. Así cada mano va aprendiendo a dominar las notas que son su responsabilidad. Una vez que cada mano ha aprendiendo la parte que le corresponde, una vez que cada mano siente el ritmo, los tonos, cada uno de los sonidos, ambas manos pueden coordinarse para tocar juntas.


Lo más probable es que al estar practicando por vez primera los sonidos, estos se oigan discordantes, como si no estuviesen conectados unos con otros… No se oye muy lindo. Una vez que ambas manos pueden coordinarse para tocar, los sonidos en su conjunto por vez primera se aprecian como una composición musical: ahora sí se sienten como música. Eso se debe a que hay armonía entre las manos, están tocando de modo coordinado… como una danza en la que una mano complementa a la otra.


Algo así sucede en las relaciones entre amigos o en una pareja. Cuando cada uno jala para su lado, no hay coordinación, no hay armonía. Cuando ambos se proponen tomar en cuenta las necesidades, valores y motivaciones del otro, se pueden relacionar con armonía.

Cuando cada uno jala para su lado, no hay coordinación, no hay armonía. Cuando ambos se proponen tomar en cuenta las necesidades, valores y motivaciones del otro, se pueden relacionar con armonía.

Muchas veces nos metemos en luchas de poder al enfocar nuestros esfuerzos en ganarle al otro, en probarle que somos mejores o más capaces. Cuándo caemos en ese tipo de competencias absurdas e inmaduras, difícilmente lograremos una relación armónica. En vez de eso, tenemos la opción de utilizar nuestras habilidades y/o desarrollar nuevas habilidades para negociar, escuchar, tener mejor apariencia física, comunicar, expresar emociones, tomar en cuenta al otro, ser constructivos y aplicarlas una a una para lograr relaciones más sanas y llenas de armonía.


Una relación implica esfuerzo, implica trabajo, implica coordinación entre las dos partes… ¿qué tal si nos animamos a pintar fuera de la raya viendo hacia adentro de nosotros (en lugar de estar en el ” dijiste”, “ hiciste”) para lograr cada vez mayor armonía?


Esto implica trabajar en nosotros mismos (solo puedes cambiarte a ti, no puedes cambiar al otro). Podemos mejorar nuestras habilidades y podemos practicar y practicar y practicar parte por parte y luego varias juntas (así como lo tiene que hacer el músico) hasta alcanzar plena armonía.


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