• Susan Pick

¿Equidad de género? Hablemos de diferencias y semejanzas entre hombres y mujeres


¿Equidad de género? Hablemos de la diferencias entre hombres y mujeres


A cada rato escucho chistes e ideas serias acerca de diferencias entre hombres y mujeres. Unos y otros comentan que no entienden al otro género. Parecería que unos hablan japonés y los otros, ruso. ¿Cómo puede ser si ambos crecieron en la misma ciudad, en la misma colonia… muchas veces, en la misma casa?

Observar cómo educamos tradicionalmente (y para mi total sorpresa, aun hoy en día en muchos hogares) a unos y a otros nos da pautas para tratar de responder a esa pregunta.

A las niñas les asignamos tareas tipo barrer, lavar y cuidar a otros. Las invitamos a expresar sus emociones, a conversar sobre lo que sienten, acerca de lo que les preocupa, lo que las alegra, lo que las frustra y entristece. Les damos ejemplos de cómo ser empáticas, cómo expresar compasión, cómo dar y recibir cariño y atención. Podríamos decir que les ofrecemos las bases de una educación en humanidad, en inteligencia emocional en capacidades de desarrollo personal y sobretodo, relacional. Ese importante fundamento lo llamo “el ABC”… es decir, lo más básico del desarrollo humano.

De los hombres tradicionalmente (y repito, no solo tradicionalmente: hoy en día se sigue repitiendo este patrón en muchos hogares) esperamos algo totalmente diferente: toma de decisiones firme (hasta autoritaria), liderazgo, trabajo, enorme restricción en la identificación y en la expresión de emociones. Veo que prevalece una comunicación opacada por groserías, por autoritarismo (no hablan, no se comunican, simplemente dan órdenes e instrucciones). Crecen sin el ABC: sin un buen ejemplo de cómo recibir y cómo mostrar empatía ni compasión; de cómo expresar todo tipo de emociones, no solo enojo (la emoción que con mayor facilidad expresan quienes fueron educados en este esquema); de cómo ayudar a otros, de lo que es una escucha activa (escuchar realmente involucrándose en las necesidades, valores y motivaciones del otro; no solo a partir de él mismo).


¿Cómo reacciona el hombre? Con frustración, enojo, duda, sorpresa… que se traduce con frecuencia en diferentes tipos de violencia: física, verbal, sexual y económica.

Sobre ese marco de referencia han ido llegando movimientos e iniciativas de grupos feministas, de Naciones Unidas y de bancos desarrollo que apoyan el desarrollo de las mujeres… a nosotras nos van abriendo nuevas oportunidades de estudio y trabajo, de tomar decisiones y no solo seguir las órdenes de otros, de analizar y pensar, de crear e innovar. Todas esas acciones le correspondían solo al hombre en el marco tradicional. Y en el nuevo esquema no se ofrece nada nuevo al hombre.

Se crea un vacío espantoso: la mujer tiene una estupenda base emocional y de servicio a terceros. Sobre esa “varilla de primera” le vamos facilitando (falta muuuchoooooooo todavía… pero ya arrancamos) nuevas oportunidades. El hombre sigue sin el ABC, y además lo que era su derecho, es decir su chamba, la estamos haciendo en gran medida las mujeres, y muchas veces mejor que él.

¿Cómo reacciona el hombre? Con frustración, enojo, duda, sorpresa… que se traduce con frecuencia en diferentes tipos de violencia: física, verbal, sexual y económica.

En este receso que estamos teniendo por la pandemia, podríamos echarnos un clavado hacia adentro de cada uno de nosotros y ver cómo ir llevando esos vacíos, cómo tener platicas de mayor calidad y profundidad unos con otros, y cómo desarrollar formas más inteligentes y equitativas de relacionarnos y de educar a nuestros hijos.

Esta es una invitación a pintar fuera de la raya fortaleciendo la equidad de género.

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