• Susan Pick

La increíble lección de mi amigo Elías

Updated: May 18, 2020



En la última junta de consejo de Yo quiero Yo puedo-IMIFAP, la ONG que presido, tuvimos la fortuna de contar con nuevos consejeros. Nos tocó presentarnos. Mi amigo Elías dijo algo así como: ”Estoy retirado, así que no hago nada en las mañanas y en las tardes lo reviso”.


Nos hizo reír y sonreír. ¡Tipazo!

Elías es un hombre que ha destacado en muchas áreas de su vida: como amigo, como empresario, como deportista, como padre, como abuelo, como filántropo y muchas más. Me daban vueltas y vueltas en la cabeza sus palabras.


Unas semanas más tarde tuve la buena fortuna de platicar con él. Me explicó: "Procuro tres cosas en mi vida: no Autoimportancia, no Autopiedad y no Apegos”.

Sabias palabras, todas empiezan con la primera letra del alfabeto “A”: no me echo porras, no me compadezco de mí mismo y no tengo apegos.


No está fácil.

Pero claro que si nos ponemos a meditar sobre ello, hay en esto un regalote (¡o varios!) que nos podemos dar a nosotros mismos y a quienes nos rodean.


¿Cuántos de nosotros nos sentimos tan importantes que vivimos para el halago, para que nos echen porras? Y si no nos las echan, nos aseguramos de hablar de nosotros (“yo hice”, “yo presido”, “yo logré”, “yo primero…”), de nuestros aciertos (unos ciertos y otros no tanto), de adelantarnos a otros para asegurar que los reflectores caigan sobre nosotros (“claro, eso yo ya lo sabía”, “acuérdate que yo te lo había ya dicho”, “¿qué vestido me pondré para notarme?”) y qué tal “el que no escucha a nadie más que a sí mismo”. Aquí podemos incluir a los que “disque” hacen labor filantrópica (principalmente dirigida a salir en las páginas y revistas de sociales… duele ver lo que se gastaron en la cenita comparado con lo que donaron a la causa).


¿Cuántos de nosotros nos sentimos tan importantes que vivimos para el halago, para que nos echen porras?

¿Cuántos de nosotros procuramos que nos tengan piedad?… ¿conoces a alguien que se hace la victima? Es el “que más trabaja”, “al que nadie comprende”, “el que tiene todo tipo de dolencias y al que nadie comprende”, “el que no tiene tiempo de nada, porque esta taaaaaaan ocupado”, “el que colecciona problemas, enfermedades y también falta de atención de los demás”.


Y bueno, que les digo de Don Apego (por no decir “don-de me pego o a ver qué se me pega”… pienso en mis amigos shopcoholics (compradores de todo lo que se les atraviesa... y lo que no lo buscan con ahínco), los incapaces de compartir una comida, de dar una buena propina, de regalar ropa (prefieren venderla aunque sea a $10 pesos), libros o muebles que ya no usan. Este tipo de actitud y acciones va más allá… se sienten fuera de sí sin sus apegos: les es difícil manejarse sin todas sus colecciones de vestidos, bolsas y zapatos. De igual manera se sienten limitados quienes nada más no pueden vivir sin su apego al chisme, a la telenovela, al viaje, a la comida…


Gracias Elías por esta lección, gracias a quienes, sobre todo en estos momentos de tanta necesidad, elijan aprender a aplicar lo que Elías nos está regalando.




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