• Susan Pick

Para pintar fuera de la raya, ¡atrévete a mirar con nuevos ojos!



A veces, el simple hecho de atreverse a mirar las cosas desde un ángulo distinto nos lleva a descubrir cosas nuevas e insospechadas. Para hacerlo solo hay que atreverse a PINTAR FUERA DE LA RAYA. Aquí te cuento de dos emblemáticos inventos del siglo XX que surgieron de la curiosidad por ver las cosas de otra manera.


Cuando solo nos atrevemos a ver lo que tenemos enfrente y no ver más allá, cuando no nos atrevemos a hacer preguntas que nos lleven en nuevas direcciones, cuando siempre tomamos el mismo camino, pues vemos, oímos, sentimos y olemos solo lo que tenemos en frente y no vamos más allá. Nomás nos conformamos. Einstein bien decía que más de lo mismo solo lleva a más de lo mismo.

En cambio si en vez de tener la mente en posición “palanca neutra” la ponemos en posición “aaarrrancaaaaaaaaaaaaaa” o en posición “deja volar tu imaginación y tus dudas”, con mucha mayor facilidad podremos hacernos preguntas que nos lleven a nuevos caminos, a descubrir nuevas pautas y a ver las cosas desde nuevas posiciones y ángulos.

Algo así es el caso de quienes descubrieron la penicilina y el velcro…. dos descubrimientos muy útiles que lo único que tienen en común es que fueron descubiertos en el siglo XX y que fue porque alguien se atrevió a ver las cosas con la curiosidad de quien abre y se asoma a una nueva puerta.

Alexander Fleming, científico que en una ocasión que se fue de vacaciones dejó olvidados al aire libre varios cultivos de bacterias en su laboratorio. Al volver las placas estaban llenas de moho. En vez de tirar las placas… la curiosidad lo llevó a verlas por el microscopio… bendita curiosidad. Descubrió que se habían formado hongos que habían matado a las bacterias… y fue más allá… entendió que había descubierto algo (la penicilina) que podía acabar con ciertos tipos de bacterias… y de allí a la aplicación médica generalizada de dicho descubrimiento.

Por otro lado, caminando por las montañas de Suiza, Georges de Mestral puso especial atención a las semillas y pequeñas plantas que se quedaban pegadas a sus pantalones. En vez de simplemente despegárselas o quejarse de la lata que esto le representaba, entendió que “eso” podía tener un uso industrial. Recreó lo visto con ganchitos y cintas y lo patentó.  ¿Y saben qué? ¡Vendió en promedio 55,000 kilómetros de velcro al año durante el resto de su vida y se hizo multimillonario!

¿Cómo ves PINTAR FUERA DE LA RAYA (por no decir FUERISIMA) y buscarle otros ángulos a lo que ves, a lo que sientes, a lo que oyes, a lo que tocas y a lo que hueles, a profundizar mucho más y a no simplemente aceptar lo que tienes en frente como la verdad única? 


191 views0 comments

Recent Posts

See All