• Susan Pick

Pinta fuera de la raya... ¡hasta para copiar!


Pinta fuera de la raya... ¡hasta para copiar!

En algunas culturas copiar (o hacer trampa) es sinónimo de astucia y de inteligencia. ¡Motivo de admiración! Alguna vez yo creí que era “normal” y que de alguna u otra manera, todas lo hacíamos. Hasta que me di cuenta de que ahí también es posible PINTAR FUERA DE LA RAYA para acabar con la mentira, el engaño y la corrupción. Cuánta falta hace, ¿verdad?


Por ahí de 1968 cuando estábamos en la preparatoria, teníamos un maestro que hacia concursos que convocaban a presentar y demostrar las ideas originales para copiar en los exámenes. Algunas compañeras se metían un “acordeón” con las respuestas en el liguero que sostenía las medias, pedían permiso para “ir al baño” y allí lo veían, otros hacían un “acordeón” en forma de rollito y lo introducían en las plumas atómicas (sustituyendo el cartucho de tinta) y otros hacían collares de papel con las respuestas y poco a poco iban desenrollando partes del collar. No cabe duda que copiar puede ser un arte.


Unos somos mejores que otros en esta profesión. Recuerdo cuando mi amiga Julieta y yo desarrollamos estrategias de copiar que según nosotras eran nivel CIA/FBI/Mossad. Nos falló. Nos falló tan cañón que fuimos “invitadas” a retirarnos del salón de clases y a presentarnos a lo que en ese entonces se llamaban “exámenes extraordinarios”. No lo podíamos creer. Buscamos a la maestra por todos lados para presentarle nuestro caso (realmente no había caso… habíamos hecho trampa. Punto). Resulta que a la maestra la habían tenido que hospitalizar de emergencia (¡en una de esas por nuestra culpa!)… pues tomamos un camión para irla a ver. No teníamos dinero para pagarlo, así que cantamos y bailamos en pago por el viaje (¡no nos medimos!). La convencimos. Nos perdonó.


Durante más de 40 años como profesora de psicología social en la UNAM tuve varios cientos de alumnos. Nunca me dejó de sorprender que muchos de ellos copiaban… muchooooooos… Y un importante porcentaje lo hacía mal: ¡copiaba la respuesta de la pregunta 3 en la 4 y la de la 6 en la 14! Repito: ¡saber copiar es un arte!


Durante más de 40 años como profesora de psicología social en la UNAM tuve varios cientos de alumnos. Nunca me dejó de sorprender que muchos de ellos copiaban… muchooooooos… Y un importante porcentaje lo hacía mal...

Y es un arte que no le es familiar a todas las culturas. A los 15 años fui a dar de interna a una escuela en Estados Unidos. Un día la maestra anunció que tocaba examen… lo dictó, y acabando tan tranquilamente salió del salón. “¿Neta? ¿La maestra se salió…? Oleee. Manos a la masa”, dijo aquí su chilanga.


Empecé a voltear para todos lados, les preguntaba a mis compañeras cómo se querían organizar para compartir repuestas… y la única respuesta que obtuve fue una colección de miradas que decían algo así como “¿Qué te pasa?” “¿Qué se te ofrece?” “¿Qué estás haciendo?”


Hasta ese momento yo confiaba en que copiar era algo “normal”, deseable, importante, útil, parte clave del desarrollo de cada persona y que la única limitación era saber hacerlo bien. Pues resulta que no… eso de la trampa, la mentira, el engaño, la corrupción… (al fin y al cabo de cuentas eso es lo que es copiar) y copiar no son propias de todas las culturas… podrá ser un arte… pero afortunadamente en muchos lugares es un arte que no se práctica. ¿Cómo ven? ¿Y si empezamos a pintar fuera de la raya, pintando dentro en lo que se refiere a copiar?

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