• Susan Pick

Pinta fuera de la raya... ¡todo es actitud!

Updated: May 18, 2020




“El estado de tu mente, no es nada más que un reflejo del estado de tu mente”, Wayne Dyer.

Hace como dos meses andaba de paseo por la ciudad de Washington. Iba con dos de mis hijos y uno de mis nietos. Estábamos felices. Mi nieto de cinco años tenía la ilusión de subir (algo así como trepar cientos de escaleras) el Monumento de Washington. Muy puestos a escalar, nos acercamos a la entrada por ahí de las 4:30 de la tarde. La policía encargada nos explicó que uno se formaba a partir de las 6:30am y se repartían boletos entre los primeros que llegaban. “Estamos a punto de cerrar”, añadió. “Vámonos, ni modo” exclamó uno de mis hijos. Yo sentía el impulso de pintar fuera de la raya y veía los ojitos de mi nieto…. Como que “ni modo”, como que “vámonos”.

-“Señora, entiendo. Gracias. Pero mañana salimos de regreso a México”.

-“Lo siento”.

Yo veía la carita de Carlos.


Ella veía que yo veía la carita de Carlos.


Hicimos una linda conexión. A través de su seriedad, permeaba una bella sensibilidad, un profunda empatía. Ella percibía que yo la percibía.

-“Oficial, deje pasar a esta señora y su familia por favor”, dijo con firmeza mientras me veía directo a los ojos. Mis hijos me veían con cara de “¿neta?, ma”, mi nieto me veía con cara de “¡oleeeeee abueltia! Gracias, gracias".

Descubrimos que no era usando escaleras como llegaríamos a la cima de estos metros… era con elevador.

Estuvimos cerca de una hora allá arriba apreciando desde las alturas la belleza de la ciudad. Carlos no se la creía, mis hijos tampoco. Yo me la creía a medias. Todo es actitud en esta vida.

No hay que engancharse con el rechazo. Muchas veces interpretamos algún comentario o mirada como rechazo, como que confían en ti, como que no eres capaz o que no puedes o que no te mereces. Me ha pasado cuando uno de mis hijos dice que no me puede ver o un amigo que espero me dé las gracias o muestre apreciación por algo, no lo hace. Una vez más… cuestión de actitud… y esa cada quien la elige.


Descubrimos que no era usando escaleras como llegaríamos a la cima de estos metros… era con elevador.

“Eres rarita”, me dijo hace unas semanas una amiga. Le había yo platicado que había ido a un mercado orgánico como a una hora de mi casa en el que te explicaban cada producto y formas novedosas de prepararlo. “Qué locura, ¿eso para qué, está lejos, que no sabes cocinar, está raro? Estás re loca”, continuó. Como ya he escuchado eso varias veces (cada que platico de alguna actividad no tradicional) simplemente sonreí y no compré el boleto de locura ni el de rechazo. Aplique “operación sonrisa” siguiendo mi camino tan feliz como antes de encontrarme a Mónica “la no loca, la normal”.

Todo esto me recuerda una historia en la que a un señor muy pobre se le van cumpliendo todos sus deseos uno a uno. Así como Carlos no se la cree… al exclamar “¡no puede ser, yo no me merezco nada de esto”, todo lo que le había sido concedido desaparece. La auto percepción es clave… si te declaras “viejito amolado”, lo serás; si eliges verte como torpe para correr o lento para sumar así será; en cambio, si optas por declararte capaz, alegre y feliz, lo serás.


Todo es cuestión de actitud.






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