• Susan Pick

Pinta fuera de la raya y llama a las cosa y a las emociones por su nombre

Updated: May 16, 2020



Estamos muy acostumbrados a hablar en círculos, a no llamarle a las cosas por su nombre, a usar diminutivos. Es posible que esto nos funcione cuando estamos hablándole a un niño describiéndole su cochecito o su juego de cocinita. Pero no funciona cuando lo que queremos es establecer y mantener una comunicación fluida o profunda ya sea con niños, adolescentes o adultos; y mucho menos cuando se trata de identificar y expresar lo que sentimos. Ser asertivo, claro y directo en lo que queremos decir es conocido como comunicación asertiva.

Darnos un clavado hacia adentro de nuestras emociones y ponerles nombre nos ayuda a manejarlas mucho mejor. Así por ejemplo si lo que sentimos es tristeza, poder identificarlo y decirlo, nos ayudará a compartirlo con otros, o si preferimos, analizarlo nosotros solos. Si lo que sentimos es dolor, poder identificarlo nos abrirá una puerta tal vez para poder llorar; si estamos preocupados podremos decirlo y buscar la manera de ocuparnos en vez de preocuparnos, reduciendo así el malestar que acompaña a la preocupación.

Por otro lado, es muy útil asignarle tiempos a lo que sentimos: es aquí y ahora; eso es en lo que me centro. “Ahorita estoy enojada”, “En este momento estoy aburrida”. No me voy a afligir ni tratar de controlar lo que va a pasar en el futuro. No puedo… ni vale la pena tratar. No eres mago (aunque tal vez muchas veces crees que sí… tampoco Superman ni Superwoman).

Tampoco trataré de controlar lo que hacen, dicen o sienten los demás. Bastante paquete tengo con lo mío. Si los demás me ven en paz, en control de mis emociones, los estaré apoyando mucho más que si les estoy dando lata, cuestionando, insistiendo o preguntando. Un ejemplo habla más que mil palabras.


Enseñarle a nuestros hijos desde muy pequeños a identificar lo que sienten y a compartirlo, les ayudará a manejar sus emociones y a poder expresarlas clara y directamente.

Un consejo que alguna vez me dio mi abuelita y que creo viene al caso aquí, es que saber que todo tiene un fin (tanto un final, como un objetivo) así como un aprendizaje de vida (si identificamos que está pasando y que estamos sintiendo podremos aprender y crecer como personas), nos ayuda a manejar tanto las alegrías como las tristezas.

De la misma manera si podemos identificar que estamos felices, nos será más fácil celebrarlo; o si estamos de buen humor pues más deliciosamente podremos sacarle jugo a ese estado de ánimo.

Enseñarle a nuestros hijos desde muy pequeños a identificar lo que sienten y a compartirlo, les ayudará a manejar sus emociones y a poder expresarlas clara y directamente. Un bellísimo ejemplo de esto nos los ofrece la película Intensa-mente. En ella se habla de las diferentes emociones y a cada una se le asigna un personaje y un color. Eso mismo podemos hacer cada uno de nosotros con nuestros sentimientos y emociones, así como ayudarle a nuestros hijos, pareja y amigos a hacerlo con las suyas. Y todo esto… no solo en tiempos de dificultades o etapas duras, sino de manera cotidiana y continúa.






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