• Susan Pick

Ya no te dejes, es momento de exigir... ¡y pintar fuera de la raya!

Updated: Jun 23, 2020



Ya no te dejes... ¡pinta fuera de la raya!


Hace algunos años estudie cursos sobre desarrollo social y económico en la Universidad de Wageningen en Holanda. ¡Qué regalote (por muchas razones)! Desde que envié mi solicitud, la respuesta fue simplemente: “venga a aprender, usted decide qué”. Nomas no entendía yo la respuesta, como que así nomas, así que visité la oficina académica en persona.

Llegué muy formalmente con un cerro de papeles bajo el brazo: “Quiero tomar cursos sobre desarrollo rural”. “Adelante,” me respondió el encargado de la oficina. “¿Cómo?” “Adelante” repitió mientras regresaba su mirada a su computadora. Estaba yo totalmente descuadrada… Volteó hacia arriba y vio mi cara de What… Respondió: “¿Para qué es el conocimiento?” otra cara de what. Lo único que se me ocurrió responder fue: “pues para tenerlo y aplicarlo”… ”Exactamente… vaya y aprenda… solo le pido que contribuya platicando de las tradiciones y costumbres de su país”.

“¿Adonde pago?”


“¿Quiere un titulo?”


“No, gracias, solo tomar estos tres cursos.”


“Entonces no tiene que pagar. Disfrute crecer”.

"¿Crecer?”


“¿Pues qué no sabe usted que al aprender uno crece, y ayuda a su familia y a su país a crecer?”

Viniendo del mundo del trámite, del “no seño, eso no se puede”, de “regrese mañana”, de “tráigame ocho documentos por triplicado y dos de ellos certificados ante notario público”, etc. etc. etc., me sentía desconcertada.


Ya en el salón de clases, la primera pregunta del profesor fue: “¿Qué hace el sistema de su país por ustedes?”. Los holandeses, alemanes, suizos, daneses, suecos y noruegos inmediatamente dieron respuestas tipo: “nos protege”, “nos da educación”, “cuida nuestra salud” y “asegura nuestra seguridad”. “¿Y cuando no les cumple?”, añadió el profesor: “exigimos”, “cuestionamos”, “participamos”, “no nos dejamos” fueron las respuestas de los alumnos.


Sabemos que hay otras maneras de hacer las cosas, otras maneras de vivir… sabemos que tenemos derechos y que los podemos hacer valer… pero nos matan el miedo y la pena… no nos atrevemos, seguimos tragándonos la pastilla que nos dan sin cuestionar, sin quejarnos, sin exigir.

Los mexicanos, pakistaníes, peruanos, congoleños y ecuatorianos nos quedamos viendo… no sabíamos qué responder…. Después de unos minutos empezamos a dar respuestas muy diferentes: “nos cuidamos de los policías que nos tratan de extorsionar”, “lo sufrimos”, “no confiamos en él”, “estamos siempre alertas a las mentiras que nos dice nuestro gobierno", “no le creemos al sistema”. “¿Y cuando no les cumple?”, añadió el maestro: “pues nada; no podemos hacer nada”, “eso nos tocó, ni qué hacer”, “nos quejamos, pero de nada sirve”, “nos burlamos”, “hacemos chistes”, “ya sabemos que así es”.


Sabemos que hay otras maneras de hacer las cosas, otras maneras de vivir… sabemos que tenemos derechos y que los podemos hacer valer… pero nos matan el miedo y la pena… no nos atrevemos, seguimos tragándonos la pastilla que nos dan sin cuestionar, sin quejarnos, sin exigir.


El otro día vi a una señora (que sé que se ha estado cuidando muy bien durante la pandemia) con mascarilla. Estaba barriendo la calle cuando se le acercó una mujer sin mascarilla y le empezó a platicar. Ella le siguió la conversación. Le pregunté porque había permitido eso. Su respuesta fue “Pues no supe qué decirle y me dio pena pedirle que se aleje y que se ponga una mascarilla”. Aun en una situación en la que arriesgamos la vida, no exigimos nuestros derechos. ¿Será porque no sentimos que nos lo merecemos?, ¿será por pena o miedo? ¿Por qué nos dejamos?

¿Cuándo vamos a pintar fuera de la raya para asegurar una mejor educación, salud y seguridad; ¿cuándo vamos a exigir nuestros derechos?

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